Esta tarde la ví,
platicando con sus amigas,
en su mano una rosa carmesí
y una sonrisa en los labios.
caminando por la sombra,
al llegar al río,
un vientecillo adulador
le hace verónicas, con su vestido.
Ella llevaba la rosa carmín,
yo las espinas,
de pensar que aquella florecilla
no fuera de mi jardín.
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