domingo

Espera

De tu casa a la mía,
no hay más que un suspiro,
paso por el callejón de los nenúfares,
llego a rumiar mis pesares
en el pasaje del olvido,
a la diestra,
me encontré cara a cara...
con tu sirvienta.
Me volví por la calle
de los desengaños
a contar mis penas
a los castaños.

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